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viernes, 6 de diciembre de 2013

Trastorno de ansiedad generalizado (TAG) y sus síntomas físicos



El TAG tiene un diagnóstico complejo porque no muestra síntomas radicales y patentes como por ejemplo ataques de pánico o crisis agudas de angustia injustificadas. Sin embargo, en nuestras sociedades los individuos estamos sometidos a constante estrés y presión, a preocupaciones y ocupaciones de todo tipo y a todas horas, a un ritmo acelerado y trepidante que somete a nuestro sistema nervioso a una alerta constante, es decir, a un estado que nos obliga a mantenernos en el sistema simpático (lucha, huida, alerta) y relega al parasimpático (recuperación, descanso, digestión, sueño, etc.). Este estado, además, propicia un vacío existencial que a los seres humanos nos resulta devastador, más incluso que cualquier cosa que provenga del exterior.

Poco a poco, sin darnos cuenta, asumimos un estado de ansiedad cuyo primeros estadios se definen hoy en día como TAG (trastorno de ansiedad generalizado) pero que pueden derivar a medida que se agudizan los síntomas y se hace crónico en trastornos de pánico, trastornos obsesivos-compulsivos, fobia social y fobias de cualquier índole además de diversos trastornos de estrés como el TEPT (trastorno de estrés postraumático).

Si existe la coincidencia de varios de los siguientes síntomas junto a exceso de preocupaciones durante al menos 6 meses, se puede determinar que existe un estado de ansiedad en el individuo. Aunque se puede puntualizar que sufrir alguno de estos síntomas no implica necesariamente un estado de ansiedad. Por separado pueden obedecer a otras causas.

Insomnio
Extremidades frías
Tensión muscular
Irritabilidad y agitación
Trastornos digestivos
Diarrea
Náuseas
Sudoración
Cansancio
Nudo en la garganta

Insomnio y trastornos del sueño




Los trastornos del sueño afectan a un tercio de la población en algún momento de su vida. Pero más de un 10% lo sufren de forma crónica.

El insomnio, además de la incapacidad para conciliar el sueño y mantenerse en vela durante gran parte de la noche, incluye dificultad para mantenerlo, despertarse a menudo durante la noche, no alcanzar el sueño profundo que es el reparador o despertarse y desvelarse muy temprano.

Las causas son múltiples: dietéticas, estrés, ansiedad, exceso de trabajo y cansancio, efectos secundarios de algunos medicamentos, preocupaciones, etc.

Y las consecuencias de descansar mal o no hacerlo pueden ser depresión, falta de concentración, crispación, obviamente cansancio, somnolencia diurna, ansiedad y desorientación. La alteración de los biorritmos propios de la especie humana, como de cualquier especie, conlleva consecuencias devastadoras físicas y psíquicas.

El tratamiento que suele  recomendarse consiste por lo general en medidas preventivas como cenar pronto y ligero, evitar el ejercicio intenso antes de acostarse, evitar las preocupaciones a la hora de dormir, regular los horarios, controlar los excitantes como café, alcohol y dulces entre otros. Pero el tratamiento que termina por aplicarse en la mayoría de los casos es farmacológico. Ansiolíticos como el orfidal y una entre una larga lista de benzodiacepinas y otros de nueva generación no-benzodiacepínicos son el recurso casi único que se emplea para regular el sueño. En muchas ocasiones se consigue a base de emplear estos medicamentos hipnóticos con fuertes efectos secundarios y adictivos.

La medicina tradicional china no aplica el mismo protocolo de tratamiento para todos los casos de insomnio. Es preciso averiguar la etiología y el síndrome raíz que está produciendo el efecto de alteración del sueño para darle una solución satisfactoria.

No se puede tratar con los mismos puntos de acupuntura, la misma fitoterapia china o los mismos consejos dietéticos el insomnio de una persona que está muy nerviosa, irritable, agitada, con apetito voraz y dolores de cabeza cortos pero intensos por ejemplo, que a otra persona que se siente agotada, sin fuerzas, con pensamientos recurrentes, etc.

Los tratamientos únicos e iguales sólo actúan sobre los síntomas o los signos y es preciso hacerlo sobre la raíz. Por esta razón, la medicina china no puede ofrecer un protocolo universal para todos aquellos que tienen dificultades para dormir. Es preciso actuar en cada caso concreto.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Alternativas naturales para tratar el Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG)




El TAG es el más común de los trastornos de salud mental y afecta en mayor proporción a mujeres que a hombres.

Se caracteriza por:

Preocupaciones exageradas y constantes que según la medicina tradicional china dañan el Bazo, lo que también puede contemplarse en sentido opuesto: un Bazo en insuficiencia causará preocupaciones y pensamientos repetitivos así como dificultad de concentración, lo que de igual modo suele encontrarse en los trastornos de ansiedad.

Agitación e inquietud en la inmensa mayoría de los casos sin causa justificada, es decir, sin objeto de estrés presente. Esto podría inducirnos a un exceso de Corazón o Fuego de Corazón, pero también un estado de insuficiencia de Yin de Hígado y de Riñón implica a menudo ansiedad crónica. La evaluación personal es la que determinará el patrón de cada caso de modo que la terapia a aplicar siempre se personaliza.

Tensión e irritabilidad que es típica de un Hígado congestionado o lo que es lo mismo de un bloqueo de Qi de Hígado que en casos más extremos puede evolucionar hacia Fuego de Hígado (ira, dolores de cabeza) o Viento de Hígado (temblores, mareos, vértigos)

Trastornos del sueño, muy característico y una de las primeras alteraciones en el trastorno de ansiedad de modo que los fármacos para dormir ocultan las primeras fases de este problema de salud. No sólo se da dificultad para conciliar el sueño, sino que también para mantenerlo sin despertarse en repetidas ocasiones durante la noche. En ocasiones lo primero que se percibe es que el sueño no es reparador.

Molestias digestivas que pueden aparecer de muy diversas maneras que van desde digestiones lentas y pesadas a crisis diarreicas, hemorroides, dolores intestinales, etc.

Fatiga permanente o facilidad para fatigarse.

Tensión muscular, especialmente en cuello, trapecios y espalda.

Determinar que una persona está afectada de este trastorno exige que como mínimo soporte un cuadro de este tipo durante seis meses.

El tratamiento del trastorno de ansiedad generalizado suele combinar la psicoterapia y la medicación farmacológica. Esta última resulta efectiva para mitigar los síntomas pero no resuelve la raíz del problema ni favorece una progresiva regulación natural. Por esta razón la mayoría de casos suelen prolongar la medicación, aconsejada en principio para periodos relativamente cortos y bajo supervisión facultativa especialista, durante años.

La alternativa existe en la medicina tradicional china, la acupuntura, la suplementación natural, la dieta y el ejercicio. Incluso para quienes sufran de aversión a las agujas es posible un tratamiento eficaz.

jueves, 24 de octubre de 2013

Ansiolíticos benzodiacepinas: dependencia y alternativas



Desde hace décadas se observa un aumento indiscriminado del uso de medicamentos ansiolíticos de tal modo que el porcentaje de población que los consume en un país como España es de casi un 30% que se eleva a un 50% cuando nos referimos a mujeres exclusivamente, según una encuesta de la OCU (Organización de consumidores y Usuarios).

Más de la mitad de las prescripciones suelen partir del médico de familia y no de un especialista y, en este último caso, también más de la mitad, no informan de los efectos que estos medicamentos pueden tener.


Hoy en día la inmensa mayoría de los ansiolíticos pertenecen a la familia de las benzodiacepinas. Entre ellos se encuentran los muy conocidos Orfidal, Lorazepam, Diazepam (o Valium), Trankimazin, Tranxilium, Rivotril y un largo etcétera. Se emplean para tratar trastornos de la ansiedad y el insomnio. Tienen capacidades ansiolíticas, amnésicas, sedantes e hipnóticas, anticonvulsivas y relajantes musculares. Y en casi todos los estudios médicos se recomienda un uso corto y bajo supervisión especializada. Sin embargo, la mayoría los consume de forma prolongada, muchas veces durante años, recetados por médicos no especialistas y sin llevar el debido control.


Las benzodiacepinas actúan disminuyendo la velocidad de transmisión de las neuronas propiciando un estado sedativo y tranquilizante. El problema es que estos medicamentos crean tolerancia o lo que es lo mismo, pierden eficacia con el tiempo lo que en muchos casos se traduce en un aumento de la dosis. Además, crean dependencia y son adictivos y, al dejarlos, debe hacerse de manera progresiva y supervisada para controlar el síndrome de abstinencia. Muchas personas confunden su propio estado con los efectos dependientes del medicamento. Y todo esto sin contar los estudios que faltan por realizar acerca de posibles efectos a largo plazo relacionados con enfermedades neurodegenerativas.


La toma de estos medicamentos por el grueso de la población empieza a raíz de una situación de estrés sostenida o puntual, por insomnio o trastornos del sueño, una crisis de ansiedad, una depresión, etc. La necesidad de tomar estos medicamentos suele ser subjetiva, médica, pero subjetiva. Así como el colesterol, el azúcar, el hierro, el ácido úrico, etc., son valores perfectamente objetivos y medibles, el estado anímico es subjetivo. No existen tablas para medir el grado de felicidad o tristeza, depresión o alegría de vivir y en demasiadas ocasiones el sistema de salud prescribe estas benzodiacepinas al menor síntoma o percepción de pena, tristeza o depresión emocional para satisfacción de una lucrativa industria farmacéutica.

La recomendación es que antes de consumir este tipo de fármacos sin plantearse nada, se informen, pregunten, acudan a especialistas que demuestren un interés por su caso, que lo valoren en profundidad antes de decidir si tomar o no medicación y buscar en caso negativo alternativas más saludables.

Según la medicina tradicional china un estado de estrés y un trastorno del sueño puede ser causado por múltiples razones: Insuficiencia de Qi, bloqueo de qi, Calor o fuego de Corazón, insuficiencia de Yin de Hígado y Riñón, Humedad que obstruye, etc. Es imprescindible atender no solo al estrés y al insomnio, sino observar también si se dan digestiones lentas, pesadas e hinchazón abdominal, si hay irritabilidad, dolores de cabeza o trastornos hepáticos, si se es friolero o por el contrario caluroso, si hay trastornos de la menstruación en el caso de las mujeres, etc. También es preciso examinar los hábitos dietéticos porque muchas veces se llega a determinados estados por carencias nutricionales del mismo modo que por exceso de tóxicos.

Es posible que la vía natural apoyada adecuadamente por terapia psicológica o viceversa sea un camino más lento, pero el final es más seguro, saludable y con posibilidades de curación mucho mayores.

Dejo a continuación el enlace de una conferencia del Dr. Aizpiri. En un par de post más abajo está también el enlace directo a Youtube. Lo repito porque este neuropsiquiatra habla muy claro al respecto.