miércoles, 12 de junio de 2013

La psique y la Medicina Tradicional China




El ritmo de vida que llevamos, las presiones a las que estamos sometidos, las necesidades creadas por la sociedad –y la publicidad-, las carencias afectivas, la desestructuración familiar, los malos hábitos, y un largo etcétera, obligan a un gran número de personas a acudir al médico en busca de un remedio o tratamiento que les ayude a controlar las crisis de ansiedad, los estados de angustia, la depresión, el duelo, las preocupaciones y los miedos, para poder dormir y después levantarse… No estamos hablando de unos pocos casos. El volumen de fármacos ansiolíticos, sedantes, que se receta y dispensa en las farmacias nos habla en nuestras sociedades desarrolladas de una auténtica pandemia encubierta, de la que apenas se considera una noticia, pero que, silenciosa, está más presente de lo que tal vez imaginemos.

La Medicina Tradicional China considera las emociones una parte fundamental de su valoración y de su diagnóstico. De este modo, atribuye a cada una de las principales emociones al ámbito de alguno de los órganos, por ejemplo, el miedo corresponde al Riñón, la tristeza al Pulmón, la ira al Hígado, las preocupaciones al Bazo y así sucesivamente. Esta terapia milenaria examina el estado de los órganos en cuanto al área funcional y actúa allí donde detecta la desarmonía.

Lo importante es que no se limita a sedar o a inhibir determinadas respuestas como remedio casi único ante problemas emocionales y mentales, sino trata de resolver la raíz.

La Medicina Tradicional China resulta un complemento ideal a la terapia psicológica, y viceversa, de modo que se actúe sobre lo físico a la vez que sobre lo psíquico, sin perder de vista que ambos están íntimamente relacionados. Así, una desarmonía en lo físico repercute en el estado psíquico pudiendo causar trastornos emocionales y mentales; y una desarmonía psíquica terminará somatizándose y se manifestará con el tiempo en lo físico generando enfermedades o disfunciones.

Si se restablece la correcta relación entre los diferentes órganos, si estos desempeñan sus funciones sin bloqueos y si se restauran en la medida de lo posible, estaremos poniendo las bases para el equilibrio emocional y mental y para gozar de una serenidad que nos permita no sólo afrontar los retos de la vida, sino disfrutar de lo que esta nos puede ofrecer.